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Construcción, evidencia y compromiso: lo que hemos logrado y hacia dónde vamos

Detrás de cada avance en el reconocimiento de la libertad de enseñanza y de la educación en el hogar en Uruguay y en el mundo, no hay casualidades ni soluciones mágicas: hay años de trabajo riguroso, estudio constante, estrategia legal e inversión de vida.

A lo largo de este tiempo, hemos acompañado a numerosas familias judicializadas, logrando sentencias favorables que han sentando precedentes clave en Uruguay y en diferentes países. Cada uno de esos logros fue posible gracias a una premisa fundamental: la construcción seria de evidencia pedagógica. A la fecha, hemos acompañado a más de 8.000 familias en diferentes países a resolver conflictos judiciales y familiares, aportando verdad, honestidad y certeza. Hemos abrazado, comprendido, guardado silencio, llorado con padres y madres, y hemos aprendido a ser profundamente sensibles al dolor ajeno.

Tuvimos, además, que crear algo que no existía; algo que, sin reemplazar la asesoría letrada, le aportaría un valor indispensable, la doctrina basada no solo en normativas, sino también en las historias de vida de verdad, sin estandarizar los conceptos ni homogeneizar las formas. En este camino hemos confeccionado carpetas de competencias, analizado sistemas internacionales para acreditar saberes, comprendido opciones, visitado familias y sostenido centenas de reuniones, capacitaciones y congresos, construyendo redes de comunicación de un amplísimo valor humano. Asimismo, hemos articulado estrategias con profesionales de toda índole e instituciones internacionales de respaldo, generado un diálogo directo con autoridades de la educación, legisladores y organismos de derechos humanos, sin abandonar el soporte técnico permanente para garantizar que el derecho a educar y a aprender estén siempre blindados con profesionalismo y con un real compromiso ético.

Hoy vemos con satisfacción, cómo cada vez más familias logran demostrar su tranquilidad y la de sus hijos. Sin embargo, también es momento de reafirmar con absoluta claridad nuestra identidad y nuestros principios:

La libertad de enseñanza es un derecho pedagógico y constitucional, consagrado y garantizado a nivel nacional e internacional. Nuestro trabajo siempre se ha fundamentado en el marco legal, en la responsabilidad parental y en el rigor educativo. No promovemos ni nos asociamos con agendas ajenas, extremismos ni posturas que desvirtúen el verdadero sentido de nuestra misión.

El verdadero respaldo es el trabajo continuo y la certeza que sienten las familias al saberse acompañadas. Las resoluciones judiciales recientes y los marcos regulatorios actuales exigen demostrar, caso a caso la no vulneración de derechos y la calidad de los procesos formativos. Quienes conocemos el terreno de verdad —quienes hemos criado en la invisibilidad de los márgenes o tenemos hijos en pleno desarrollo— comprendemos el dolor de padecer persecuciones en nombre de la justicia. Por eso, hemos aprendido que la única garantía real de nuestra labor no reside en titulares de prensa, ni en debates mediáticos, ni en discursos políticos, ni en el actuar de quienes intentan invisibilizar este esfuerzo, sino en la solidez de la prueba construida día a día desde el plan de vida que hemos elegido preservar con discreción y cautela.

Queremos reiterar que Familias Educadoras no posee afiliación política ni ideológica, ni persigue fines lucrativos que pongan en riesgo nuestra línea de trabajo ética y moralmente responsable. No adherimos al mensaje inoportuno de actores que pretenden usufructuar una causa que no les corresponde ni de la cual forman parte; personas que, encandiladas por el ego y sin medir las consecuencias, confunden las acciones y el rol fundamental de esta labor.

Por nuestra parte, seguiremos trabajando como lo hemos hecho siempre: codo a codo con las familias comprometidas, dialogando en las mesas donde se definen las políticas públicas e intercediendo para propiciar un intercambio que proteja el camino recorrido y el arduo trabajo realizado, asegurando que la pluralidad educativa siga siendo una opción legítima, respetada y segura en Uruguay y en el mundo. De la mano del liderazgo internacional, continuamos ampliando el campo de estudio para que la investigación se concentre en un enfoque serio que dignifique humanamente a las personas.

A todas las familias que comprenden, confían, aportan, documentan, escriben, acompañan y defienden este camino con serenidad y responsabilidad: gracias. Con la cabeza fría y el compromiso intacto, seguiremos resguardando el futuro de nuestros hijos para no heredarles un conflicto que nos corresponde resolver ahora.


Eloisa Troya

Representante en Uruguay por la Libertad Educativa y de Enseñanza

Miembro de Global Homeschool Exchange

Unidad y Acción Internacional

*www.familiaseducadoras.org*