Detrás de cada avance en el reconocimiento de la libertad de enseñanza y de la educación en el hogar en Uruguay y en el mundo, no hay casualidades ni soluciones mágicas: hay años de trabajo riguroso, estudio constante, estrategia legal e inversión de vida.
A lo largo de este tiempo, hemos acompañado a numerosas familias judicializadas, logrando sentencias favorables que han sentando precedentes clave en Uruguay y en diferentes países. Cada uno de esos logros fue posible gracias a una premisa fundamental: la construcción seria de evidencia pedagógica. A la fecha, hemos acompañado a más de 8.000 familias en diferentes países a resolver conflictos judiciales y familiares, aportando verdad, honestidad y certeza. Hemos abrazado, comprendido, guardado silencio, llorado con padres y madres, y hemos aprendido a ser profundamente sensibles al dolor ajeno.