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Soberanía Educativa e Integridad jurídica

Estas ideas nacen de la firme convicción de que el sistema educativo y el sistema judicial deben servir a la verdad y al bienestar del ser humano, y no a la conveniencia de las instituciones o de informes sesgados. Sostendré las mismas bajo los siguientes pilares fundamentales:
La educación es un derecho y una obligación del ser humano, pero la escolarización es solo una de sus vías. Debemos defender que el aprendizaje es intrínseco a la vida y que no puede reducirse exclusivamente a la asistencia o inscripción a un centro.
Reconocemos que, si bien la modalidad educativa desde el hogar es una opción legítima, no buscamos el proselitismo, sino el respeto a la libertad de elección. Eso es lo que se garantiza y protege jurídicamente.



Caso Maitena: Más allá del síntoma.

El doloroso caso de Maitena nos obliga a detenernos y mirar de frente una realidad que preferimos ignorar. No podemos seguir tratando la depresión adolescente como un evento aislado o puramente clínico; sobre todo, porque no lo es.​Maitena era una adolescente de Merlo, Buenos Aires, estudiante y miembro activo de un grupo scout de la parroquia Sagrado Corazón. Quienes la conocían, incluidos sus profesores, la describían como una joven activa, curiosa y aparentemente "normal", lo que subraya el carácter invisible que a menudo reviste el sufrimiento emocional profundo.
​El pasado miércoles 8 de abril de 2026, Maitena salió hacia su escuela junto a su hermana mayor. Al llegar a la puerta, no ingresó; dijo que saludaría a una amiga y desapareció. Tras una búsqueda desesperada de más de 24 horas, su cuerpo fue hallado el jueves 9 de abril en un descampado de General Las Heras, localidad a la que llegó tras viajar sola en tren. Maitena dejó en su casa nueve cartas de despedida, su teléfono celular con la contraseña escrita y correos electrónicos programados para enviarse tras su partida. En sus escritos, expresaba un deseo tan simple como devastador: "quería estar en un lugar tranquilo".

La Civilización frente a la Barbarie del Pensamiento Único.

"¿Tu verdad?  No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela."
Antonio Machado  

Para comprender el verdadero valor de nuestra convivencia, es imperativo deslindar tres dimensiones que el discurso contemporáneo suele confundir peligrosamente: la educación, la socialización y la civilización. Esta distinción no es un mero ejercicio de semántica, sino una frontera antropológica que define si caminamos hacia un pluralismo vibrante o si nos deslizamos hacia una nueva forma de barbarie institucionalizada. Antes de que existieran las leyes, los registros notariales o las constituciones políticas, ya existía el hogar. Es en ese espacio —que debería, por defecto, construirse fértil— donde el niño, que muchas veces nace como una abstracción biológica, comienza a transformarse en la persona que un día integrará la sociedad; es en la intimidad de la crianza, donde se tejen los hilos invisibles de la identidad.