https://www.youtube.com/watch?v=4Z-ggZ7nXYs
El reciente informe de la UNESCO sobre homeschooling
parece, a primera vista, un texto en defensa de los derechos humanos.
Habla de inclusión, de calidad educativa, de libertad de elección de los
padres. Palabras que resuenan como banderas imposibles de cuestionar.
Pero basta leer con atención para advertir la grieta: cada vez que se
nombra la libertad, aparece acompañada de condiciones, de mínimos
obligatorios, de registros y autorizaciones.
16/01/2026
Por Eloísa Troya
"El objetivo de la educación totalitaria nunca ha sido inculcar convicciones, sino destruir la capacidad de formarlas."
Hannah Arendt
En
el complejo tejido de las sociedades modernas, surge una tensión
fundamental: ¿quién ostenta la soberanía sobre el alma y la mente de la
niñez? La respuesta, aunque a menudo oscurecida por el intervencionismo
estatal, reside en un principio ontológico y jurídico inalienable: la
educación es un derecho originario de la familia, no una concesión del
Estado.
Como
bien señala el pensamiento iusnaturalista, el "hogar" no es una
estructura de cemento; es un ámbito de protección por excelencia.
Mientras que la "casa" es un concepto inmobiliario, el hogar es el
ecosistema donde se gesta la identidad. En este sentido, la educación en
el hogar no es una alternativa pedagógica, sino la extensión natural
del deber parental.