«Lo ocurrido puede volver a ocurrir. Las conciencias pueden volver a ser seducidas y oscurecidas: las nuestras también.»
Hay libertades que solemos recordar únicamente cuando nos son denegadas; la libertad de expresión es una de ellas. Mientras podemos hablar, escribir, investigar y publicar sin obstáculos, tendemos a considerarla una condición natural de la vida. Sin embargo, si no prestamos atención a los pequeños y minuciosos actos de clausura, comenzamos a debilitarnos. De la historia aprendemos que la pluralidad empieza a desvanecerse cuando se desacredita al que pregunta, se ridiculiza al que incomoda y se termina naturalizando que una sola voz pueda explicar el mundo para todos.
— Primo Levi (Los hundidos y los salvados, 1986)
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