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Educación y propaganda: Disfraces de una misma Narrativa.


 Es fundamental advertir sobre el peligro real que esconden discursos como algunos en creciente tendencia, en los cuales intentan justificar que la renuncia a construir o fundar una familia por parte de jóvenes, es culpa de un adoctrinamiento basado en cambio climático o narrativas externas construidas por impulsores de Agendas globalistas.

Yo no lo creo así.  Esta narrativa no solo es falsa, sino que es profundamente peligrosa porque le otorga a las personas el permiso perfecto para no hacerse cargo de sus propias vidas. Al difundir la idea de que somos víctimas de un entorno hostil, estamos perpetuando un círculo vicioso de inmadurez donde la culpa siempre recae en lo que está afuera, liberándonos a nosostros, los padres, la familia,  de nuestra responsabilidad principal: enseñar a nuestros hijos a pensar, a razonar y a enfrentarse a la realidad con templanza.

No existe tal influencia externa que pueda doblegar a un joven que ha sido educado con solidez y disciplina. Si hoy tenemos jóvenes que se sienten incapaces de traer hijos al mundo o que ven la existencia como un fracaso, es porque han crecido viendo a padres que, en lugar de transmitirles fortaleza, les han enseñado que la vida se trata de buscar culpables. Cuando los padres no se hacen cargo de sus omisiones y prefieren lavar sus culpas con regalos materiales por no estar presentes, están  construyendo para sus hijos un mensaje que inconscientemente socializa a los hijos en el concepto de que ellos son una carga que obliga a salir a trabajar infinidad de horas para mantenerles. Culpar al sistema por la falta de valores en casa, forma hijos que, efectivamente, no sabrán cómo construir nada propio. Esta es una propaganda disfrazada de verdad que solo beneficia a quienes quieren una sociedad de víctimas incapaces de razonar.

El verdadero problema de fondo es la carencia de una formación que priorice la disciplina y la capacidad de entender que la vida requiere esfuerzo. Los jóvenes que no creen en la familia, o que ven en ella una carga, son hijos de padres que les han transmitido el miedo a las dificultades bajo un prisma puramente materialista. Debemos dejar de señalar al clima, a la economía o a las modas ideológicas como los verdugos del futuro. El futuro se construye en el hogar, con el ejemplo de padres que no huyen de sus responsabilidades. Nadie que viva sangrando por sus propias heridas y negándose a sanar puede pretender que sus hijos tengan la fuerza necesaria para continuar con la vida. Es momento de dejar de ser víctimas y asumir que el verdadero fracaso no está en el mundo, sino en nuestra propia incapacidad de formar individuos responsables, capaces de amar y de comprometerse con el esfuerzo infinito que significa traer un hijo al mundo.

Razonemos. Los disfraces de verdad también forman parte del panfleto. 

Nuestros hijos caen, porque estamos caídos y tenemos los hijos que nos merecemos. Como construir educación estando ausentes? Los jóvenes no tienen idea de quien es Gretta o George Soros, solo saben que la vida es una carga que saca a sus padres de casa, que limita los afectos, que los silencia ante el rechazo. Este sentido de fusión entre las culpas y las cargas gesta ciudadanos resentidos, con miedo a tomar decisiones importantes. Reflexionemos juntos sobre esto. Nunca somos víctimas.

Y recuerden, amen tan profundamente que el mundo vea en ustedes, coraje.

Les abrazo.

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